Antique Hetalia

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 Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)

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Francis Bonnefoy

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MensajeTema: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Lun Jun 14, 2010 1:44 am

Ah, al fín había llegado este día~~! Mon dieu, durante las últimas semanas el tiempo había parecido ir mucho mas lento que de costumbre, como suele suceder cuando uno está emocionado por un evento algo lejano...

Miré la pantalla del aeropuerto, examinando todos los arribos desde Inglaterra. Al parecer su vuelo llegaba por la puerta E-7 en unos diez minutos, así que me dirigí a paso relajado en la dirección que indicaban los carteles y señalización del enorme complejo.

El lugar estaba lleno de gente. Turistas que venían a visitar mi hermoso país, tanto como Franceses que habían decidido hacer algún escapade a lugares exóticos para respirar un poco de aire puro, o bien que debían viajar por negocios y trabajo. Ahh~~ el verlos me ponía de buen humor, sobre todo a los turistas, con sus rostros iluminados por el asombro, viendo todo por primera vez como si fueran pequeños en una dulcería y hasta fotografiando las instalaciones. No pude evitar sonreír, amaba que los extranjeros escogieran Francia como su destino vacaional! Oui, habían elegido bien~!

Tomé asiento en una butaca y me dispuse a esperar el arribo de mon cher Angleterre, que venía a pasar cinco días conmigo luego de mucha insistencia de mi parte. Arthur estaba estresado, necesitaba un poco de aire, relax, diversion y la mejor hospitalidad parisina! De otro modo estallaría pronto, y no permitiría que mi amado inglés colapsara.... además, sería una buena oportunidad para acercarme mas a ese distante personaje que tanto amaba y tan poco me tenía en cuenta.

Ah Francis, eres un genio~!


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Arthur Kirkland

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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Mar Jun 15, 2010 9:04 pm

¿Cómo es que lo hizo? No solo convencerme de pasar cinco días consecutivos con él sino pasar cinco días consecutivos con él, en París, y en uno de esos parques que Alfred construía en cada ciudad que pudiese. Todavía agradezco que esa cosa no haya sido aceptada (ni por mí ni por mis jefes) en Londres. ¡Solo imaginarme mi capital con uno de esos…! Agh, yo no necesito estúpidas atracciones para tener turismo, Londres se basta por sí misma. Pero el Eurodisney estaba en Francia, y de alguna forma que todavía no comprendía bien (aunque seguramente a base de insistirme hasta que le dijese que sí para que me dejase vivir en paz), allí estaba yo ahora, con una maleta de mano y escuchando las instrucciones de la azafata que aseguraba faltaban míseros minutos para llegar. Tomé la maleta marrón entre mis brazos, rodeándola mientras miraba a la gente que me acompañaba comenzar a organizarse; no había tomado un vuelo común, era uno de los aviones del Ministro; que considerando las recientes elecciones, no tuvo mucha más opción que creer mi excusa.

- Espero que ya haya llegado…-hablé conmigo mismo mientras miraba mi celular apagado por reglas de vuelo, y no podía evitar exhalar suavemente, tornando mi rostro en una expresión entre cansina y protestona. “…Y que realmente pueda relajarme…” ¡De acuerdo! Una parte de mí sí lo acepta… El cansancio que el asunto electoral de mi país me dejó de regalo junto al estrés, se aliaron en mi contra cuando la parte más reprimida de mi mente me recordó que no había sido ningún mal gesto el que Francis había tenido; es decir, invitarme a una especie de ‘break’ con él… Algo que ni muerto he de aceptar, menos frente a él.

Pasaron unos veinte minutos entre que aterrizamos y nos organizamos para salir, tiempo en el que no dejé de bostezar tapándome la boca; no era mucho el trayecto de Londres a París (de hecho, era casi menos de una hora), pero el precisamente estar sentado sin hacer mucho en ese tiempo me había relajado, cansado y por tanto atontado. Por suerte, reconocí a Francis enseguida, y alzando una ceja me acerqué hacia él, cerrando los ojos y estirando mi duro cuerpo.- Mh… menos mal que ya estás aquí, siempre me pierdo en tu aeropuerto –comenté, mirando alrededor y dejando caer una gota mientras ponía una mueca pues, ciertamente, la organización francesa en comparación a la mía, era muy diferente (of course, mine is better). Pero mi mueca no fue por eso, sino por ver en el lugar TANTOS turistas.

- Agh… será mejor que vayamos a buscar mis maletas, France. ¿Iremos directamente a... ese lugar? –susurré, mirando al francés algo turbado y a la defensiva, por si en cualquier momento decía alguna cosa de las suyas sobre París… ¿Por qué será que cada vez que pienso o nombro esa maldita ciudad, no pienso precisamente en la ciudad?

Bloody hell, debe ser que el alcohol en verdad trae problemas… Algún día, debería dejarlo.
-------------------------
(Fuck quedó largo... pero vos me diste permiso (?) XD)


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Francis Bonnefoy

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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Miér Jun 16, 2010 5:03 am

[JAJAJAJAJAJA no worries, me gusta leer *O*]

Me apresuré a ponerme de pie en cuanto a ví a mon petit lapin saliendo del portal, aferrando su tan pasado de moda y tan típico maletín marrón y viendose agotado.

- Bienvenue a France, mon ami - pronuncié con una sonrisa bondadosa y un guiño de mi ojo, al tiempo que hacía una pequeña reverencia. Ahh, al fin... AL FIN tendría a Arthur solo para mí, durante cinco días completos! Quería abrazarlo, besarlo, hacer una y mil cosas... mais non, esta vez me había prometido a mi mismo hacer buena letra con mi amado inglés. No quería hacerlo sentir incómodo.

Por una vez en mi vida, mi invitación no había sido con motivos ocultos no aptos para menores de edad. Sólo por esta vez, lo único que quería era que cher Angleterre se sintiera a gusto durante su estadía, tuviera la oportunidad de relajarse, descansar, olvidar sus problemas durante cinco maravillosos días. Quería que la pasara bien y no se sintiera atacado por mis acciones. Quería... quería ver el verdadero Arthur que yacía bajo esa pesada máscara que siempre llevaba para cubrir sus verdaderos sentimientos y reacciones. Y para eso, debería hacer un esfuerzo casi sobrehumano e intentar controlar mis impulsos naturales. Mais bien, todo sea en nombre de l'amour... non?

- Oui, ya tenemos una habitación reservada y esperándonos~! - respondí a su pregunta con felicidad y empecé a caminar hacia el lugar en que Arthur debería buscar su equipaje.

- Saa~, por quí mon cher. Busquemos tus cosas y podremos irnos - sonreí y extendí un brazo en la dirección correcta, haciendo ademán de dejarlo pasar.

- Cómo estuvo el vuelo, Arthur? - quise saber cómo estaba luego del viaje; por mas que no fuera uno largo, yo sabía por experiencia que este tipo de viajes siempre eran agotadores a mas no poder. Y eso, sumado al estrés y cansancio previo de cher Arthur, de seguro estarían haciendo estragos con su salud.


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Arthur Kirkland

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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Vie Jun 18, 2010 7:18 pm

- Uhm, ya veo… bueno, me alegra ver que te preparaste como se debe en esta ocasión –respondí, sin poder evitar mostrarme levemente sorprendido cuando tan feliz el francés comunicó que ya estaba todo listo, sacándome de la costumbre pues parte de mí, la más combativa, juraba que se acercaba una discusión en la que lo obligaría a reservar una habitación de hotel pues no pasaría cinco días en su casa; la casa de Francis era para mí, como estar en la boca del lobo. Y no soy tan idiota como para aceptar ir así como así. Lo que sí acepto es que no fue una sorpresa desagradable… todo lo contrario, y para cuando terminé la frase una pequeña sonrisa se había asomado, una que pretendía ser pretenciosa.

- ¡De acuerdo! Si no es muy lejos puedo dejar el equipaje y ordenarlo cuando regresemos, así que…-me quedé pensativo mientras miraba la maleta de mano que jalaba, siguiendo a Francis cuando me guió hacia la zona de equipaje y debí dar mi número para que se me fuese devuelto todo, con unos cuantos minutos de por medio. Llegué a poner una mueca cuando noté que los minutos pasaban y aún no tenía mi equipaje en mano, cruzándome de brazos y mirando al francés con una ceja alzada.- No estamos en época de huelgas, ¿verdad…? –susurré, poniéndome azul de solo pensar en algo que tan raro era en mi hogar y tan común era en Francia. Incluso en cosas como esas, éramos totalmente opuestos.

De cualquier modo, no tardaron mucho en entregármelo, y en el interino dejé mi negación de lado por un rato, viendo que el mayor no estaba reaccionando mal a mis comentarios; de hecho, que no hubiese intentado nada extraño aún me sorprendía bastante.- ¿El vuelo? Bueno, ya sabes que no es tanto pero… ahh… aunque técnicamente solemos viajar seguido y por más tiempo, siempre me deja el cuerpo totalmente contracturado estar sentado en la misma postura… Aún pudiendo recostarme en primera clase, no es lo mismo que una cama –sonreí de medio lado aunque sin gracia, pues al mencionar todo eso una de mis manos subió hasta mi nuca y presionó varias veces, intentando hacerme sonar el cuello que estaba duro como roca.

- Pero aparte de eso fue normal… me adormeció un poco sí; no era suficiente tiempo como para dormir pero tampoco era tan poco como para mirar alguna película. ¿Y qué hay de ti? No he escuchado que tengas demasiadas crisis últimamente… bueno, aparte de esa que azotó a toda Europa –encogí mis hombros mientras explicaba, relajado en actitud, y solo cambiando cuando hablé de la susodicha crisis que en cama me había dejado; aún después de mis mil años de existencia, todavía no puedo comprender por qué cuando tengo crisis tengo fiebre y termino en cama, mientras que Francis (o Alfred) las sufren mucho más seguido, y con suerte les da un tonto resfriado…

“¿Podría ser el karma…?” Aunque yo no creo mucho en eso…

Una voz femenina me interrumpió de pronto al llamar mi atención y decir mi número por altavoz, acercándome rápidamente hacia ella para darle algunos papeles.- ¿Con esto está bien? De acuerdo, muchas gracias –le sonreí amable y asentí antes de voltearme hacia Francis, ahora tirando una maleta de cada mano, ambas lógicamente con ruedas, y dejando como pude la maleta de mano encima de una de las otras dos.- Ngh… ¡b-bien! ¿Por qué no vamos ya? Ahaha, que yo sepa es un lugar que necesita largos tiempos de recorrido… ¿vamos? –repetí mi pregunta dos veces en la misma frase, sonriendo con un temblor en un párpado y en la comisura de mis labios pues intentaba fingir que todo eso, no me pesaba como lo estaba haciendo.


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Francis Bonnefoy

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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Dom Jun 20, 2010 2:24 am

Ah, qué es esto? Era eso una sonrisa que asomaba a los labios de mi amado? Oui, definitivamente lo era... sería que mon cher lapin estaba complacido con mis actos? Mi corazón saltó de alegría con ese simple pensamiento y no pude evitar sonreír tontamente, casi como... una colegiala enamorada. Oui, odiaba admitirlo, pero ese inglés que tanto odiaba, que había sido mi peor enemigo durante siglos... al mismo tiempo era la única persona en este mundo que había logrado captar mi atención y mantenerla durante un milenio. Y eso... eso no lo lograba un cualquiera.

Llegamos entonces a la zona de recepción y reclamo de equipaje, y noté que con cada segundo que pasaba, Arthur parecía ponerse mas y mas nervioso. Pero era normal que tardaran un poco, con la cantidad de pedidos y turistas que debían atender, por supuesto que sus valijas no serían las primeras en aparecer. De todos modos apoyé una mano en su hombro y apreté levemente con una sonrisa comprensiva como toda señal de haber oído su pregunta despectiva. Non mon cher, por supuesto que no hay huelgas hoy... me había encargado de ver el calendario para asegurarme de que ningún problema nos asaltaría durante estos cinco días que pasaríamos juntos.

Al parecer el vuelo había sido como cualquier otro, y mon cher anglais estaba contracturado como era de esperarse... sobre todo conociéndolo; de seguro se habría preocupado por los detalles mas mínimos en lugar de disfrutar del viaje y pensar en las pequeñas vacaciones que tenía por delante. Oui, ese gesto con sus manos en su nuca me terminó de decir que efectivamente estaba algo contracturado.

- Relájate un poco, mon cher... podría darte un masaje si quieres - sonreí, preparado para esquivar cualquier acción de parte de Inglaterra que viniera con intención de hacerme daño por el comentario - ... pero estoy seguro de que querrás esperar y probar el spa del hotel, non? - terminé de sonreirle mas ampliamente que antes.

Mis ojos se abrieron de sorpresa al escuchar que Arthur preguntaba por mí. Sería que mis oídos me engañaban? Ahh~ pero qué felicidad; al fin teníamos una conversación decente con mon amour, sin insultos de por medio, sin golpes, insinuaciones y malos recuerdos. Y eso me ponía muy feliz, mas feliz de lo que ya estaba! Esto comprobaba que podíamos llevarnos bien cuando queríamos, que podíamos ser civilizados cuando estábamos juntos... y tal vez podríamos incluso convivir.

- Non, mon ami, últimamente estoy bien... casi demasiado tranquilo podría decir. Oui, Francia está en paz y las cosas van bien... - contesté a su pregunta mientras le entregaban su equipaje, y no pude evitar reír.

- Mon dieu, Arthur! Cuántas cosas trajiste para cinco días? - pregunté divertido - acaso piensas mudarte y vivir en Paris conmigo? Hay espacio de sobra en Versailles... - le guiñé un ojo con intenciones juguetonas, aunque tal vez estaba cruzando la línea. Esperaba no haberlo hecho enojar, aunque cargado así como estaba no podría hacerme nada sin arrojar sus cosas al suelo.

- Bien, mon ami, ahora que tienes tus cosas podemos irnos... pero no creas que soy un mal anfitrión! No puedo verte así, non! - y sin siquiera darle una opción o tiempo alguno, le quité de la mano una de sus valijas y el maletín que traía consigo al bajar del avión - yo llevaré esto, oui? Ahora ven por aquí, la limousine nos espera afuera - sin decir más comencé a caminar hacia la salida del complejo, dejando a un Arthur algo perplejo atrás. Oui, también me había encargado de que durante estas vacaciones, no faltara nada y tuvieramos todos los lujos y acomodaciones que pudiéramos llegar a querer... y mas también; todo fuera por cher Arthur. Definitivamente serían unos maravillosos 5 días en Eurodisney. O al menos eso esperaba.


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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Lun Jun 21, 2010 8:36 pm

Un manotazo mío salió disparado mientras, en la zona de recepción del equipaje, Francis finalmente se parecía un poco más a aquel ser pervertido que era y me insinuaba un masaje; claro, los masajes no implicaban necesariamente algo sexual… a menos de que fuese ese degenerado quien los diese. Y si había una razón por la cual me había negado tanto inicialmente para aquel pequeño viaje, era porque me negaba rotundamente a la idea de tener relaciones con ese tonto.

Pero claro, Francis acostumbraba mis golpes y también a esquivarlos, en especial porque mis manotazos y patadas me surgían casi por instinto, igual que sus movimientos defensivos. – No me culpes, baka… mi hogar por supuesto no tiene problemas económicos –susurré, sin poder evitar mis comentarios arrogantes.-… pero la política está algo densa, ¡es normal que yo sienta ese estrés! Nunca había pasado…-protesté mientras apretaba nuevamente mi nuca, haciendo mi cuello sonar levemente y abriendo mis ojos con una mezcla de sorpresa y gusto por escuchar sobre el spa.- ¿Uhm…? ¿El hotel tiene spa? No suena nada mal –miré hacia arriba con curiosidad, llevando mi mano a mi mentón de forma más afable, manteniendo mis ojos gratamente abiertos, con un atisbo de sonrisa asomándose.

Mientras me entregaban el equipaje le escuché hablar, mirándole de reojo al notar la sonrisa a gusto que poseía, como si le hubiese agradado que pregunte por él. Me sorprendí al notarlo, pestañeando con rapidez y sonrojándome levemente, cerrando mis ojos con aparente calma, frunciendo el ceño.- Ya veo… ¡pues más te vale! Porque cuando tienes problemas, muchas veces terminas afectándome a mí, tonto –rebatí mi anterior preocupación con vergüenza, sintiéndome nervioso de abrirme tan rápido y tan confiado, aún a pesar de que en más de una ocasión él y yo podíamos congeniar bastante; como compañeros de espionaje, de bebida y hasta de día en los 4 de Julio, lo hacíamos seguido.

- ¿Qué quieres decir con eso…? ¿Yo, mudarme a París? ¡Jah! ¡No me hagas reír, baka! Solo pensarme viviendo en Versailles me da escalofríos. I prefer London and Buckingham Palace since ever reí más ruidosamente, sin llegar a ser una risa molesta, sino aquella prepotente y en algún punto burlesca que usaba siempre que me sentía confiado de algo; una risa que Francis escuchaba muy seguido. Intenté fallidamente con ella no hacer caso a la miradita que me dedicó con segunda intención, pero debido a que estaba cargado hasta el cuello de equipaje solo llegué a pisar su pie con torpeza, ni siquiera con fuerza.- Shut up –solté con voz vergonzosa y áspera, mirando algo feo al francés hasta que este repentinamente me quitó valija y media, dejándome pasmadamente entorpecido.

- ¿Eh…? ¿France? ¡Hey, e-espérame! ¡Hey! –tardé unos cuantos segundos en reaccionar, sorprendiéndome lo dedicado que estaba siendo y lo mucho que había organizado, siendo que no hacía eso ni siquiera cuando se trataban de visitas oficiales mías junto a mi Primer Ministro y mi Reina, ¡incluso si se había tratado de la Entente Cordiale…! ¿Acaso lo hacía por buscar algo en específico…? Siempre fui desconfiado… “No… eso suena más a algo que yo haría” Una gota cayó de mi nuca al pensar eso, pues realmente era la clase de cosas que yo haría; actuar según cuánto algo me conviniese o no… Aunque Francia no se quedaba atrás, pero algo en su actuar se me hacía totalmente distinto a lo usual.

Algo que me estaba haciendo seguirlo, entrar en la limusina y hacer todo mirándolo extrañado, algo sonrojado; sin casi protestar. El chofer, mientras tanto, nos aseguraba que no tardaríamos más de diez minutos en llegar.

((De aquí llegan al hotel, van a la habitación y luego abrimos el segundo topic, no? xD))


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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Mar Jun 22, 2010 7:46 pm

Decidí, una vez mas, hacer caso omiso de los comentarios hirientes del inglés, y en cambio regalarlo cada vez con una dulce sonrisa. Ni siquiera sus comentarios podrían arruinar mi buen humor, non...

Entregué el equipaje de mi invitado al chofer de la limousine y subí al vehículo detrás de Arthur. Por supuesto que había notado su leve sonrojo, pero habiéndome prometido no portarme mal con él, me limité a morderme el labio mientras una sonrisa divertida se formaba en mi rostro. Lo miré de reojo, parecía algo confundido.

- Qué sucede, mon cher? Abrumado por la espectacularidad de mi recepción? Espera a ver el hotel entonces... - reí suavemente con mis tonos musicales. Estaba seguro de que le encantaría la suite que tenía reservada para nosotros.

No tardamos mucho en llegar a la parte de Paris que estaba dedicada al enorme parque americano, casi un mundo aparte dentro de mi propio país. Y aaah, pero qué espectacular! Me emocionaba de solo ver la entrada al parque, con sus arcos de bienvenida y las estatuas de personajes a cada lado.... personalmente, nunca había ido al parque, así que lo descubriríamos juntos.

- Mira mon cher, ya casi llegamos! - exclamé casi con infantilidad y emoción, señalando el arco de entrada a Euro Disney. Minutos mas tarde, nos encontrábamos aparcando en la puerta del lujoso hotel que había reservado para nosotros, el
Disneyland Hotel, mas espléndido de lo que podría haberlo imaginado jamás.


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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Jue Jun 24, 2010 10:33 pm

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No dije nada durante el viaje, y me remití a mirar alrededor, la limusina y los paisajes que pasaban a través de la ventana con la misma mezcla de sorpresa, desconcierto y cierto tinte de desconfianza que menguaba a cada minuto que pasaba; pues, con cada minuto, los intentos de Francis por insinuárseme, tocarme o siquiera acercarse no habían aumentado, y de hecho no se habían presentado (como ocurría normalmente). Todo ese repentino y casi sorprendente cambio tan brusco del francés hacía que mi paranoia y mi siempre actitud de estar a la defensiva disminuyese gradualmente, al menos, por ahora.

- Nh… calla, simplemente estoy… sorprendido, no sabía que eras tan atento… Excepto claro con tus citas – “Cosa que yo no soy, n-naturalmente” . Me encogí en mis propios hombros cuando el francés en vez de responder a mis comentarios con alguno suyo sobre Londres, algún insulto o reclamo, me lo pagaba con sonrisas amables y condescendientes, que hasta podrían calificarse de dulces y que me desconcertaban al 100 %, dejándome totalmente en ceros para hablarle, y lo suficientemente sonrojado como para no querer mirarlo y que lo notase. Todo mi ser estaba acostumbrado casi instintivamente a responder física y verbalmente a Francis; cada comentario mío iba dirigido con cierto saber de que el otro terminaría diciéndome algo y yo a la vez, le respondería peor o intentaría golpearlo. Pero ahora mismo no tenía ninguna razón para hacerlo, no había hecho ni dicho nada, y tanto mi cuerpo como mi garganta habían quedado inútiles, tensos y sorprendidos por ello.

No era algo que pasase, precisamente, cualquier día.

Pero hubo muy pronto una razón ajena a Francis por la que me sorprendí por completo, abriendo mis ojos casi como platos de la sorpresa al ver el gran Parque de Diversiones por el que estábamos a punto de entrar, notándose a una considerable distancia la decorada y colorida entrada, llena de estatuas.- E-es muy grande…- Susurré, mirando por la ventana contraria a la de Francis y llevándome una mano a la frente, usándola para cubrir el sol. Nunca había pensado que aquel había escuchado de terceros, sobre que el americano era aún mayor. “¿Aún más?” Me pregunté, con una mezcla de sorpresa y confusión, pues para mí ya ese era enorme, es decir, para ser un parque de diversión… tenía un maldito castillo.

La limusina pasó de largo de la entrada principal, dejándome a mí tontamente expactante y casi pegado a la ventana, mirando las atracciones a lo lejos, hasta que me di cuenta lo muy infantil que debía verme, tal y como Francis se veía ahora. Ese pensamiento me hizo sacudir el rostro, carraspeando con algo de vergüenza por tener una actitud de la que siempre protestaba contra todos, y mirando entonces lo que aparentemente sería mi estancia por tres días. ¿Acaso mis ojos me fallaban, o realmente tenía un hotel rosado delante de mis narices…?

- Ah…-sólo llegué a balbucear con sorpresa mientras el largo auto paraba, bajándome y quedándome estático a un lado de éste, sin seguir al francés aún a la recepción.- Un-nunca creí que existiría un hotel… rosa –susurré al mayor, mirando el ratón de césped y flores que se extendía en el jardín anterior al edificio; enseguida me sonrojé al darme cuenta de que, aquel lugar, realmente me recordaba el hogar de ciertas criaturas… esas que solamente yo veía. Y que me recordase a las hadas, automáticamente hacía que me gustase, lo que se reflejó en una tímida pero satisfecha sonrisa.- Es increíble, France…-susurré, no con un tono bajo ni tan vergonzoso, sino con uno infantiloide, tan tontamente emocionado como cuando estaba esos seres mágicos.


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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Lun Jun 28, 2010 9:57 pm

(Er... me gusta leer. Además sabés que yo respondo mucho xDDD)

Me quedé completamente sorprendido y falto de palabras ante la reacción de Arthur. Mon dieu! No estaba ni avergonzado, ni enojado, ni arrogante ni cínico o sarcástico. Había sonado... feliz e infantil. Lo miré como idiota, mientras aparecía un chico uniformado de no mas de 25 años con un armazón con ruedas para transportar nuestro equipaje y escoltarnos hasta la mesa de recepción. Arranqué mi vista del nuevo Arthur que acababa de descubrir y seguí al chico que ahora empujaba nuestro equipaje hacia el interior del hotel.

Me costó trabajo evitar que se me cayera la mandíbula de la sorpresa al entrar en el palacio que tendríamos por hotel. Era... simplemente espectacular. Imponente, bien decorado, enorme, con sillones para relajarse en el hall y... ah mon dieu, era mas de lo que había imaginado. Las fotografías que había visto en internet simplemente no le hacían justicia a semejante obra arquitectónica. Además habían logrado que un espacio tan grande luciera acogedor e invitante... valía cada centavo que había pagado por él... e incluso más. Este lugar sobrepasaba todas mis expectativas y era al menos diez veces mas enorme de lo que imaginaba. Por supuesto que su belleza no se compararía nunca con la de mi palacio de Versailles pero... me había dejado atónito.

Sacudiendo la cabeza levemente para despejarme, me acerqué a la mesa de recepción para hablar con la bonita chica que atendía y así hacer válida mi reserva. La chica me miró con una sonrisa y me preguntó por el número de reserva. Tomé mi billetera de un bolsillo y busqué el número impreso que me habían dado al hacer la reserva. Se lo recité a la chica, que con la misma sonrisa amable de antes me preguntó si mi nombre era Francis Bonnefoy, y me decía que mi reserva estaba efectivamente hecha y nuestra habitación nos esperaba. Me informó también de que nuestras llaves de habitación también nos servirían de entrada al parque, pues la información estaría encriptada en la misma tarjeta. Para eso tendría que llamar a Arthur.

- Arthur, ven aquí un momento - llamé al inglés, que parecía incluso mas sorprendido que yo ante la grandeza del hotel. Una vez estuvo a mi lado, le indiqué que le diera su nombre a la recepcionista para que nos dieran nuestras tarjetas de entrada a la habitación y al parque.

A los pocos minutos, la chica nos estaba entregando unas preciosas tarjetas magnéticas celestes con un castillo y un fondo de nubes, con nuestros nombres impresos en la respectiva tarjeta. Nos informó de que nuestra habitación se encontraba en el tecer piso y era la número 2324 - la Tinkerbell Suite. En cuanto pronunció el nombre, no pude evitar mirar de reojo a Arthur. Había reservado esa habitación en particular a propósito, a sabiendas de que le sería una agradable sorpresa a mon cher anglais.

Al mismo tiempo la chica nos entregó una carpeta con un mapa del hotel y otros papeles con información de interés y nos dió otro par de tarjetas que, segun nos decía, eran un Fastpass VIP. Esto significaba que tendríamos el privilegio de pasar a cualquier atracción sin hacer cola exceptuando durante las horas pico. No pude evitar sonreír ampliamente al ver que la carpeta tenía un dibujo que recordaba al ratón Mickey, siendo que estaban representados sus pantalones en toda la tapa. Ahh, esto sería realmente entretenido, oui...

Una vez nos habían entregado todo lo que necesitábamos y nos habían dicho lo que necesitabamos saber sobre el hotel, seguimos al botones hasta nuestra habitación en el tercer piso de ese lujoso hotel. Una habitación que, una vez mas, me dejó sorprendido. Le di al botones su propina y nos dejó solos en la impresionante suite.

Era una habitación enorme, con un feeling inglés (oui, increíblemente parecía una habitación decorada por cher Arthur) y una cama doble. Yo sabía que el sillón se transformaba en cama... pero no se lo diría a Arthur hasta que se desesperara por pensar que deberíamos dormir juntos.

(Mas fotos del hotel acá.)


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Arthur Kirkland

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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Jue Jul 01, 2010 6:42 am

Spoiler:
 

“Con un demonio-… este es lugar es…” Mis ojos se abrieron de par en par, sin llegar a prestar atención en ningún momento al primer lugar en que estuvimos, pues mi mirada se había clavado totalmente en la verdadera recepción del enorme hotel que nos habría las puertas, destilando majestuosidad a cada paso que dábamos y manteniendo mi vista tan embobada como la de un idiota. Mi boca estaba semi abierta, y caminaba con torpeza tras Francis, quien se encargó de ir hacia la mesa de recepción y pedir la reservación que él había hecho, aparentemente, tiempo atrás. Pero yo estaba ajeno a todo ese panorama administrativo.

Ese lugar me dejaba totalmente atónito. Todo en él destilaba aquella elegancia tan particular que a mí me gustaba, aquella elegancia que yo acostumbraba e incluso, cada rincón de la decoración parecía haber sido cuidadosamente planeado. Nunca creí que en Francia encontraría algo de ese estilo… pues la expresión que debo haber puesto cuando miré el, casi palacio en el que nos hospedaríamos, debió ser totalmente acorde a aquella sorpresa tal que me había llevado al descubrir que, más allá de los detalles (tenía más torres y, era rosa), aquel lugar y también su interior tenían un enorme y majestuoso aire al Buckingham Palace. Por supuesto, no es que llegase a esa altura o que fuese igual pero… yo podía reconocer el estilo Victoriano a donde sea que fuese, y esa construcción estaba hecha, desde el detalle más ínfimo hasta el más complejo, con inspiración en mi Londres del siglo XVIII.

Esbocé una sonrisa tonta y torpe, sintiéndome emocionado como pocas veces lo demostraba, más aún delante de Francia, y tragando saliva cada tanto, intentando que mis exclamaciones de sorpresa no se escuchasen y, a cambio, terminasen sonando como un gemido de emoción reprimido. Francis realmente le había acertado. Y justo en cuanto pensé en él escuché su voz, distrayéndome y viéndome más distraído de lo que hubiese deseado; me sonrojé levemente cuando noté aquel detalle, carraspeando y pretendiendo toser para relajarme. Si alardeo de ser un caballero, no puedo dejar que las emociones me dominen, ¿cierto…?

- ¿Uhm? A-ah… eh, Arthur Kirkland –susurré con cierta rapidez cuando me hizo saber que necesitaba decirle mi nombre a la recepcionista. Esperamos apenas segundos cuando ella luego, sonriente, nos entregó un par de tarjetas y yo tomé la mía, sonriendo agradecido y luego mirando la tarjeta curioso. Despegué mis ojos de ésta solo cuando volvió a hablarnos, mirándola de reojo y poniendo una expresión de lo más extraña y cómica al escuchar el nombre de la habitación; una sonrisa de lado sorprendida y vergonzosa apareció en mi rostro, y sin querer ver a Francis por la vergüenza me tapé la boca, reprimiendo una pequeña risita que me surgió. ¿Tinkerbell Suite? Ahora entendía por qué ese lugar se me hacía tan ‘mágico’; no porque yo considerase así a Disney sino porque, Disney utilizaba como base historias clásicas inglesas, como ésa.

Totalmente rojo y feliz, esbocé una sonrisa tranquila, que debía verse hasta tierna por no haber dicho nada al respecto; por supuesto que no diría nada, con mi rostro debía poder interpretarse solo, aunque… me preguntaba qué pensaría el francés si supiese que, una de mis amigas, de hecho se llama así. Miré con cierta gracia también la carpeta que le entregaron a Francis, tocándola apenas con la yema de mis dedos y adoptando nuevamente mi expresión curiosa; no podía evitar sentirme como un niño cuando estaba por primera vez en un lugar que desconocía y que me agradaba tanto. Por mucha vergüenza que me diese.

Finalmente, no tardó mucho más el asunto administrativo, y seguí a ambos hasta la que sería nuestra suite. Una vez allí, mis ojos se abrieron de par en par por décima vez en los últimos diez minutos, y me quedé observando como tonto todo el lugar. Era una habitación ENORME aún para dos, y para colmo, tenía tantas cosas que con solo vistazos rápidos no se podía verlo todo. Yo abrí la puerta corrediza que tenía al inicio mientras Francis le daba la propina al botones, y me quedé mirando la habitación con los ojos bien abiertos. Tenía tantas cosas… y su decoración se parecía tanto a mi propia habitación que parecía hecho a propósito. Caminé rápidamente para dar un primer vistazo a todo; ¡había hasta tazas de té en el maldito aparador que contenía el televisor y el DVD! Ese lugar… estaba hecho para mí.- Es perfecto…-susurré, con una dulce sonrisa de idiota semi enamorado mientras me sonrojaba y miraba todo casi con cariño; eso no era como estar en Francia, era como estar en casa. - ¡Ah! ¿Por allí se ve el jardín…? ¿Y al parque iremos hoy? Digo, no estoy tan cansado aunque me duela la espalda y, si tu quieres...–pregunté, caminando hasta la ventana pero antes de eso topándome con una gran cama; iba a seguir, sin darme cuenta de nada hasta que algo hizo click en mi cabeza… ¿esa cama era doble?

Volví mi rostro rápidamente, sufriendo un tic nervioso al ya ver venir lo que ocurría y quedándome en ceros al ver desesperado hacia los lados y no encontrar ninguna otra.- ¡¿So-solo hay una?! ¡¡Tiene que ser un chiste… somos dos, tonto!! ¡¡¡Y no somos pareja!!! –mis mejillas se encendieron al máximo, cerrando el puño y volteándome para mirar a Francis detrás.

El solo pensarme durmiendo a su lado, me hacía pensar en cosas que NO debía pensar... o recordar.


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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Jue Jul 01, 2010 4:19 pm

Durante todo el tiempo en que la chica nos había explicado y entregado las cosas, había estado mirando de reojo a Arthur de vez en cuando. Era increíble el cambio que el rostro de mon amour sufría. Estaba sonriente y algo sonrojado, y a cada cosa nueva que veía y encontraba, su sonrisa se hacía mas pronunciada, por mucho que quisiera ocultarlo.

Ahh~, y eso hacía a su vez que en mi propio rostro se dibujara una dulce sonrisa. Estaba complacido conmigo mismo, feliz porque Arthur estaría conmigo y solo conmigo durante cinco días, y aún mas contento por el simple hecho de que mon petit lapin también parecía feliz. En realidad, mon cher Angleterre se veía como un niño en una dulcería. Era tan raro verlo así... pero descubrí que ese lado aniñado e infantil de Arthur me hacía quererlo aún mas de la cuenta. Y esa sonrisa... se veía tan jovial. Sonreir de esa forma le quitaba varios siglos de encima, por decirlo de alguna forma.

- Ah mon amour, deberías sonreír mas seguido...- pensé mientras acomodaba las valijas. Las suyas al pie de la enorme cama doble, y la mía -que era considerablemente grande- al lado del sillón.

Las exclamaciones y pequeños gritos reprimidos de mon amour anglais eran como música para mis oídos. Realmente había elegido bien, y eso me hacía feliz. Me puse entonces a explorar la habitación yo mismo. Era realmente preciosa! Amplia, bien decorada, limpia y airosa. Y El balcón daba a los Fantasia Gardens, que quedaban al frente del hotel.

Me encontraba inspeccionando con emoción los pequeños jabones y objetos de baño con Mickey Mouse tallado o dibujado sobre ellos, cuando un grito de enojo incrédulo llegó a mis oídos. Ahh... eso me temía. Sonreí ampliamente, intentando contener la risa, y volteé a verlo casi con perversidad en los ojos.

- Ah mon cher... siento ese pequeño detalle - suspiré, haciéndome el estúpido para hacerle seguir creyendo que dormiríamos juntos - pero me dijeron que eso era todo lo que había disponible en las suites, y no pensé que te fuera a molestar. Después de todo, no sería la primera vez que compartiéramos una cama, non? - me posicioné al otro lado del sofá, intentando evitar cualquier golpe por parte del inglés. Se veía entre enojado, confundido, contento y avergonzado, todo al mismo tiempo. Aunque predominaba el enojo y la indignación y vergüenza.

Ah ya, pobrecito~

- Ahahaha~~ - no pude contenerme mas y comencé a reír; antes de que mon amour hiciera algo para dejarme lisiado durante el resto de estas mini vacaciones, me convenía decirle la verdad - no te preocupes, mon ami, el sofá se convierte en cama~ - pronuncié las palabras en un tono divertido e infantil, observando de cerca la reacción del inglés.

- De todos modos, tú dormiras en la cama y yo dormiré aquí - le sonreí y me senté sobre el sillón, que podía acomodar a dos o tres personas. - Ahora, si quieres ir al parque, mas te vale sacarte ese traje de mal gusto y ponerte algo cómodo para caminar mucho, oui?

De verdad que yo también quería ir al parque, me moría de curiosidad por mas que no se me notara tanto como a mon amour. Pero yo ya estaba vestido, lo único que me quedaba era cambiarme la camisa por una remera y ponerme zapatillas cómodas en lugar de estos espantosos zapatos elegante-sport que había combinado con un jean chupín.


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Arthur Kirkland

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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Mar Jul 06, 2010 8:29 am

¿Pequeño? ¡¿Pequeño?! Nada en esa preciosa suite podía sacarme de forma alguna el sonrojo furioso que sufría mi rostro en ese momento; nada, ni la prodigiosa y privilegiada vista hacia los Fantasia Garden (que, realmente, parecían jardines de mis cuentos de hadas, e incluso se parecían al hogar de las mismas); ni tampoco todos los pequeños y simpáticos detalles que desbordaban en la habitación, desde el portal especial en el que se encontraba constantemente la TV prendida hasta los múltiples Mickey’s de todos tamaños, formas y presentaciones que había por doquier, especialmente en el baño que por encima había avistado.

Pero nada de eso podía dejar mi humor intacto como para que ese… ese comentario no me afectase. ¿Qué rayos significaba que tendríamos que compartir cama? ¡Lo sabía, este bastardo bebedor de vino me invitó aquí para engatusarme con alguno de sus juegos! ¡Pero no lo logrará, de ninguna forma! Me quedé con la quijada abierta y los ojos totalmente en blanco cuando tan campante y tranquilamente hacía referencia a los no-tan-pocos encontronazos que habíamos tenido a lo largo de la historia, de nuestra historia; casi todos ellos, conmigo ebrio. Mis ojos casi se salieron de su órbita ante el rojo que me sobrevino, sintiendo que mi cuerpo se quemaba y consumía de sólo recordarlo todo (porque por desgracia, por muy ebrio que esté sigo recordando las idioteces que hago), y sin poder enfriarlo ni a él ni a mi cabeza (mucho menos pensar con ‘lógica’ o ‘decoro’) hasta que Francis comenzó a reírse, descolocándome todavía más.

- ¿Eh…? –me quedé confuso mientras lo observaba reírse, burlarse desde su aventajada posición cobarde detrás del sillón; claro, nada que no esperase de ese baka. Estuve a punto de lanzarme sobre él y ahorcarlo con el cable del teléfono, pero su confesión se adelantó y mis ojos, regresando a su color habitual, se posaron en el sofá.- Ah…-me tembló un párpado, sintiéndome realmente tonto y burlado, aunque reaccionando con rapidez para mirarle con rubor en mi rostro, y ambas manos en mi cintura.- Idiota tenías que ser, ¡no digas cosas como esa, maldito pervertido! Hasta ahora todo esto no está nada mal, incluso me gusta… ¡así que no hagas que tenga que recorrer el lugar solo y a tí dejarte en camilla! –le amenacé sin problemas, pues aunque no era un vocabulario o una forma de expresarme que hoy en día tuviese… cuando se trataba de Francia, aún la usaba (con España hacía siglos había dejado de ser necesario, jeh).

Suspiré para tranquilizarme luego de eso, dejando solo una mano en mi cintura y la otra llevándola a despeinarme. Le miré de reojo.- Bien, iré a cambiarme –respondí, omitiendo el comentario sobre mi ropa; sabía yo que él pensaba eso y que quizás tenía razón, pero era la ropa de un caballero. Una que por estos días, casi no iba a usar. Me tardé unos veinte minutos para cambiarme en el baño, encontrando pronto la ropa pues la había ordenado con ese fin, y saliendo luego de mojarme el cabello y sacudirlo. Mis mejillas se sonrojaron suavemente mientras acomodaba la campera semi ajustada que traía; era color negro al igual que el pantalón, y la remera debajo era una de un verde militar con algunas leyendas en blanco; el verde sobresalía y se veía en mis muñecas. Las zapatillas, de tipo deportivo (aunque no tennis), eran rojas y negras, haciendo juego con un pañuelo cuadrillé de los mismo colores que llevaba atado al cuello y, a su vez, con el reverso rojo de la campera.

- Well… si estás listo vamos ya; un lugar tan grande debe requerir de bastante tiempo –comenté, pretendiendo no dejarle decir nada sobre mi atuendo, porque ya sabía yo que él nunca lo había visto (nadie, realmente, excepto algunas de mis ex colonias), y sabía también que más de un país no podría creer que era yo mismo si me veía así. Le di la espalda unos segundos, y me apoyé en el marco de la ventana a ver la preciosa vista que los Fantasia Garden me proporcionaban; volví a sonreír con cierto tinte tierno e infantiloide, mis ojos cálidamente abiertos mientras esperaba que Francis me indicase salir.- ¿Estás listo ya? No te tardes tanto, France. En algún momento quiero ir pasear por esos jardines... -

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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Jue Jul 08, 2010 5:03 pm

Lo observé con una sonrisa ladeada mientras se iba a cambiar al baño. Aah~, era tan divertido molestarlo... y amaba sus sonrojos, oui! Claramente recordaba cada uno de nuestros apasionados encuentros a los largo de la historia, y lo avergonzaban e incomodaban sobremanera. Ah, oui, ese siempre sería un buen lugar para picar y molestarlo.

Dejé escapar una risita divertida y juguetona mientras buscaba algo mas cómodo para ponerme, y terminé decidiéndome por una camisa casual en color rosado pálido y un saco deportivo en blanco.

Recién acababa de desabrocharme la camisa de vestir que llevaba puesta, cuando mon cher Angleterre salió del baño. Tuve que mirarlo dos veces y hacer un esfuerzo para no babear mientras sentía que mi mandíbula caía al suelo en señal de incredulidad. Arthur poseía ese tipo de ropa? Ah mon dieu, mon amour TENÍA un sentido de la moda! No el mejor o con mas estilo, claro, pero ahh, le quedaba tan pero TAN bien ese estilo... era difícil creer que el serio caballero inglés que siempre había conocido tenía una faceta rocker que escondía al mundo en general. Y que además le quedaba mucho mejor de lo que ninguno de sus espantosos trajes podría quedarle jamás. Y lo mejor de todo, yo debía de ser la única nación en el mundo que tenía el privilegio de ver ese lado oculto del inglés. Amaba el poder conocer sus secretos.

Le sonreí; sabía que se sentía algo incómodo al mostrarme su lado oculto.

- Ah, Arthur, mon ami! No sabía que lo tenías en tí para combinar colores y vestirte bien~! - comenté divertido al tiempo que me quitaba la camisa y me ponía la rosada. -... te queda muy bien... - agregué el comentario con una sonrisa; quería que mon petit lapin dejara de sentirse incómodo, que se mostrara tal cual era sin reserva alguna. No le quité la vista de encima mientras terminaba de vestirme. Se veía como un niño ahora que toda pretensión de caballerosidad había sido dejada de lado. Y me encantaba este nuevo Arthur que acababa de descubrir. Con dificultad controlé las ganas que tenía de abrazarlo, de besarlo, de tenerlo cerca... no era momento ni lugar; sin contar que de seguro la Perfide Albion me molería a golpes si siquiera lo intentaba. Un sonrisa ladeada se dibujó en mi rostro ante la imagen mental. Oui, eso sería lo mas acertado.

Cada cosa se sumaba a la siguiente para hacer que el nuevo Arthur se me hiciera cada vez mas misterioso, aumentando mis deseos de conocerlo incluso mejor. Primero había sonreído como nunca lo había visto hacer: como un niño en una dulcería, recorriendo y analizando hasta el último detalle. Luego... luego se había tragado su orgullo, y casi sin notarlo me había medio-gritado que le gustaba el lugar. Y ahora me mostraba su lado rebelde vuelto a la vida; pero no en forma pirata (y mon dieu que esa era sexy), sino como un pop-rocker que jamás lo había visto dejar salir a la luz.

De repente me daba cuenta de que había muchísimo de Arthur que había creído saber y de lo que en realidad no sabía nada. Yo, Francis Bonnefoy, la nación que mas tiempo había estado con el inglés, y que había creído saberlo todo sobre él... ah non, esto no quedaría así. Ahora quería, necesitaba, saber mas sobre él, descubrir todo aquello que durante mas de un milenio había mantenido oculto, y que ahora, increíblemente, comenzaba a descubrir gracias a unas pequeñas vacaciones que le había propuesto.

Ah, qué felicidad! Esto de las vacaciones me estaba saliendo mejor de lo que había planeado, y ni siquiera habíamos salido a ver el parque todavía! Me coloqué el saco deportivo, tomé la billetera y la llave de la habitación, y fui a ponerle una mano sobre el hombro al inglés que tanto amaba y que se encontraba mirando por la ventana.

- Vamos, entonces, mon ami? No vayas a olvidarte la llave de la habitación, no querrás depender de mí para volver, non? Además no podrás entrar al parque si la olvidas... - le sonreí divertido, me dí la vuelta y abrí la puerta, haciéndome a un lado con una pequeña reverencia sobreactuada para dejarlo pasar.


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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Miér Jul 14, 2010 5:54 am

No pude hacer más que alzar una ceja que dividía mi desaprobación y mi vergüenza en dos, mientras intentaba no desviar la mirada y en cambio mantenérsela al francés aún cuando la mirada casi hambrienta que tenía sobre mí me hacía sentir como una jodida carnada, o presa. Me avergonzaba.- Ngh… ¿qué estás mirando, frog? ¡Qué nunca te diste cuenta de que soy el país del rock? –murmuré por lo bajo, frunciendo el ceño levemente e intentando no verme tan avergonzado o nervioso como lo estaba. Que me mirase sin decir nada me hacía preguntarme si quizás pensaría que me quedaba… dicho vulgarmente, feo. Una gota resbaló por mi nuca. No, hablábamos de Francis, él sería el primero en decírmelo y burlarse, así como yo hacía con él siempre que usaba alguna ropa ‘diferente’ a la usual. Aún así, una parte de mí (que odio profundamente por hacerlo), se alegró tontamente cuando me elogió; aunque claro, yo decidí mostrar el otro lado, llevando una pendenciera mano a mi cintura.

- Ca-callate, idiota. Claro que sé combinar colores… pero el vestir de manera llamativa y chillona como tú lo haces no es propio de un caballero –agregué, alzando una ceja algo presumido mientras arreglaba mi chaqueta y veía cómo él se cambiaba de camisa. Maldije internamente, gruñendo en forma de quejido. “Ese bastardo bebedor de vino… ¿por qué el rosa en él se ve tan…tan…masculino?” Incluso mi pensamiento se reprimió al pensar una palabra muy diferente (y más vergonzosa de aceptar) que ‘masculino’, y tratando de despejar mi mente es que fui hasta las ventana, abriendo mis grandes ojos para dejar salir una sonrisa ante el panorama que el jardín me daba.

Miré hacia él cuando sentí esa mano encima, viéndome emocionado.- ¡Ah! Claro, la tengo aquí mismo… eh…-revolví los bolsillos traseros del jean con confusión, descolocándome al no encontrar la tarjeta. – Hum…-puse cara de circunstancia, vipendome torpe y aniñado. ¿Dónde rayos la había metido? – Etto… ¡ah! Seguramente sigue allí –sonreí con esperanza, tomando el pantalón del traje y revolviendo el bolsillo trasero de éste, de donde saqué mi mano con la tarjeta en ella. Reí nervioso y un rubor cubrió mis mejillas. Bueno, por nada me solían decir el ‘Rey de perder cosas’.- A-ahaha, por supuesto, no la perdí, solo… no sabía tan bien en dónde estaba, uhm…-carraspeé y miré a un lado, adelantándome al otro para salir de la suite.

- ¡Vamos! ¿Qué estás esperando, France? –pregunté, saliendo y esperando que me siguiese para cerrar y finalmente bajar. - ¿A dónde iremos primero? –No quería esperar más.

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MensajeTema: Re: Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)   Vie Jul 23, 2010 2:22 am

- Ah mon ami, debes entender que un caballero no se define por lo que lleva puesto, sino por su forma de actuar... non? - comenté mientras observaba a mon amour revolviendo los bolsillos de su pantalón de vestir, buscando su tarjeta magnética. Al fin la encontró y lo seguí fuera de la habitación, cerrando detrás de mi.

- Creo.... - dije, mientras tomaba la tarjeta de manos de cher Angleterre - que será mejor si yo me quedo con esto. No queremos que se te pierda, non mon cher? - le sonreí y me adelanté a él antes de que me pateara, guiando el camino hasta haber salido del hotel.

Ahora comenzaba nuestra gran aventura mágica.

[CERRADO]


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Mini vacaciones mágicas - Primera parte: Bienvenue a Euro Disney! (Inglaterra)
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